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Le guste o no, todo patrón está en el negocio de la salud. Cada año todas las empresas, sin importar el tamaño, gasta dinero en la salud de sus trabajadores. Pero, más allá de estos costos que algunas veces son considerables, las prácticas comerciales de cada compañía afectan la salud física y mental de sus empleados.
  Con los años, los negocios han reducido sustancialmente el riesgo de lesiones y accidentes en el lugar de trabajo. Pero el daño que se le causa al personal por las condiciones estresantes no ha recibido la misma atención. Los centros para el control y la prevención de enfermedades informaron en el 2016, que el estrés es el principal problema de salud en el trabajo, más allá de la inactividad física y la obesidad. Afecta tanto a obreros como oficinistas y es uno de los factores que más contribuyen a la rotación del personal, ausentismo y pérdidas de productividad.
   Tomemos el austentismo: De acuerdo con cifras del gobierno del Reino Unido, más de la mitad de los días laborales perdidos por problemas de salud en el 2017 y 2018 fueron causados por estrés, depresión o ansiedad. Luego está el “presentismo”, los empleados que, aunque están en el trabajo”, no están en su mejor condición física o psicológica. En una encuesta del 2016 entre unos 2,000 empleados realizada por una unidad de Virgin Group, los participantes reconocieron que eran improductivos un promedio de 57.5 días al año, o casi una cuarta parte de su tiempo laboral.
   Mis colegas y yo revisamos 200 estudios sobre el estrés en el lugar de trabajo y encontramos que algunos tipos de estrés elevan los riesgos de enfermedad y mortalidad. También desarrollamos un modelo matemático para calcular los efectos acumulados anuales en salud, publicado en la revista Management Science. Este atribuyó 190,000 millones de dolares por exceso de estrés en el lugar de trabajo y 120,000 muertes anuales.
   ¿Que se puede hacer para evitar estos costos para empleados y patrones?. Varias compañías han mejorado la salud y productividad de sus empleados usando estrategias sencillas.
   1.- Horarios de trabajo regulares y limitados.
   Es importante que los horarios sean estables y, cuándo sea posible, tomar en cuenta la opinión de los empleados para definir dichos horarios. Qué el jefe apoye la idea de que la gente, la mayoría de las veces se retire de sus labores a la hora establecida en su contrato. El salir fuera de la hora debe ser una excepción
   Las largas horas de trabajo no benefician a los patrones como se pudiera pensar, cifras de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, muestran que la productividad por hora disminuye conforme avanzan las horas de trabajo. Hay compañías que han probado la jornada laboral de 32 horas en cuatro días por semana, encontraron que aumentó la productividad en un 20% y disminuyó el estrés entre sus empleados. Encuentro muchos lugares de trabajo dónde trabajar más del horario establecido es la norma, sin importar la salud, la integración familiar y social del personal.
   2.- Mayor autonomía.
   Los resultados de décadas de investigación han demostrado que cuándo los trabajadores tienen más autoridad para tomar decisiones sobre su trabajo están más motivados y comprometidos con los resultados. Este es uno de los requisitos primordiales para ser de alto desempeño
   3.- Mayor seguridad de permanencia en el empleo.
   Una medida antiestrés más efectiva, pero también más difícil de implementar, es reducir la ansiedad de los empleados porque pueden perder su empleo. Hacer todo lo posible por no dar de baja personal y si se tiene que hacer informar con oportunidad respetando derechos laborales y humanos.
   4.- Contar con programas antiestrés dentro y fuera del trabajo.
   Se pueden impulsar programas dentro y fuera del trabajo, buscando reducir y controlar el estrés del personal. Algunas actividades pueden ser:


 Pausa de la salud. Cada hora y media de trabajo invitar al personal a que haga una pequeña pausa y realice movimientos físicos, gimnasia cerebral, etc.

 
 Contar con lugares para una pequeña siesta. Permitir, dentro de la jornada laboral, una siesta recuperadora de máximo 15 minutos.

  
 Actividades de esparcimiento. Permitir unos minutos, que pueden ser después de comer, para caminar un poco, jugar billar, una mesa de futbolito, etc.


 En el día o días de descanso. Convivencias o paseos, familiares, torneos deportivos, actividades de apoyo a la comunidad o gente desprotegida. En este caso siempre involucrar a la familia.
   Es posible construir una cultura laboral que beneficie la salud del personal y reduzca el estrés, los costos de salud, directos e indirectos al mismo tiempo que aumenta el bienestar, compromiso, desempeño de los empleados y la integración familiar. ¿y tu qué estás haciendo al respecto?.
   
 Jeffrey Pfeffer.
 Wall Street Journal.
 Adaptado por Quirino A. García.
Consultor, Coach ejecutivo de vida y empresarial.
 Mayo 2019.