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En principio le comento que soy un ferviente admirador de Stephen Covey (1932-2012), autor del best-seller internacional Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva, considerado el libro de negocios más influyente del siglo XX, creo que todas las personas que trabajan para alguna empresa o sean dueños de una deberían de leerlo.

Derivado de este libro, Covey escribió varios más, la siguiente anécdota esta tomada del libro Las 12 palancas del éxito, (Ed. Paidós), publicado después de su muerte, el cuál compila varios de sus escritos que no habían sido publicados.

“Una vez un actor amigo mío asistió a un teatro en Nueva York para ver a otro actor amigo suyo sobre el escenario. MI amigo se dio cuenta de que su colega no conseguía conectar con el público, así que se las arregló para acercarse al foso de la orquesta con la intención de darle un mensaje.

Conocía muy bien la obra, por lo que sabía exactamente en que lugar del escenario estaría su amigo en cada momento. Sabía que, en una escena concreta, su amigo estaría a tan solo unos centímetros del foso y esperaba poder transmitirle el mensaje en esa breve ventana de oportunidad.

Así que, cuándo su amigo se acercó, se levantó, captó la atención de su amigo y le susurró tres palabras “háblame a mí”.

Su amigo lo entendió inmediatamente: hasta el momento había estado hablando a un público borroso al que no podía ver. Frente a él no había más que una masa amorfa. Cuando su amigo le dijo “háblame a mí”, supo que tenía que dirigirse a las personas, a las personas reales con emociones y con percepciones, a personas que importaban. Al instante, empezó a actuar para las personas, a pesar de que los focos del escenario apenas le permitían ver a ninguna. Sin embargo, sí que podía ver algunos rostros, a los que se dirigió cómo si fueran uno. Pronto, capturó a la audiencia de nuevo. Conectó, porque la clave para llegar a muchos es uno solo”.

Me gustó bastante este pasaje para reflexionar con los líderes sobre lo fundamental que resulta el darle a la gente un lugar importante, es decir, prestarle la atención necesaria escuchando con atención, porque un detalle que me ha tocado observar en mis consultoría a empresas y personas, es que, conforme se va teniendo un mayor nivel jerárquico en una organización, se tiene el riesgo de empezar a dejar de escuchar a otros considerando que, por la posición ocupada, uno debe tener todas las respuestas y las mejores soluciones.

A continuación menciono varios puntos importantes a tomar en cuenta para hablarle directamente a las personas y escuchar de manera efectiva y que esto se convierta en una magia con mayor desarrollo de las personas y mejores resultados para la organización:

 

  • Aleje su celular o deje de escribir en la computadora, brinde completa atención al que le está hablando, enfócate en el.
  • Demuestre empatía, resista las ganas de regañar, empezar a dar consejos o sugerencias.
  • Mire a los ojos a su interlocutor, observe su lenguaje corporal, ¿está entusiasmado?, ¿preocupado?, ¿nervioso?. Haga preguntas al respecto, ¿estás…¿Porqué estás así? Anímelo a continuar.
  • Haga comentarios o preguntas para que la persona se de cuenta de que está siendo escuchado, anímelo a continuar.
  • Cuándo la importancia del asunto lo amerite, haga un resumen de lo más importante que ha escuchado. “Déjame ver si estoy entendiendo, ¿lo que me acabas de decir es?….
  • Cuándo se trate de algún problema a resolver o tomar una decisión, nuevamente resista la tentación a proponer soluciones, mejor preguntar ¿Qué piensas hacer para resolver esto o cuál puede ser tu decisión al respecto?.
  • Si la propuesta de solución o decisión es buena, animar a la persona a llevarla a cabo, felicitándola por sus buenas ideas y decisiones, expresarle nuestro respaldo.
  • Si la propuesta es incompleta o inadecuada, expresar el punto de vista de los porqués, evitando poner en ridículo o en evidencia al que está proponiendo.
  • Animar nuevamente a la persona a que de más ideas de solución. Si se requiere complementarlas.
  • Dar seguimiento posterior al resultado de la solución, si fue acertada, reconocer a la persona o personas que propusieron o participaron. Si es en público mucho mejor.
  • Si la solución no fue acertada, invitar a los involucrados a realizar un análisis de los porqués buscando lo necesario para que todo llegue a buen fin.

 

El nuevo paradigma del líder es que debe ser muy bueno para escuchar así como para preguntar, a fin de que la persona se sienta tomada en cuenta.

   Al estarla invitando constantemente a que proponga y busque soluciones, se le estará haciendo crecer. El escuchar de manera efectiva se convertirá en magia, ya que hará que la gente se sienta importante, que tu como líder demuestres que estás verdaderamente interesado en ella, haciéndola sentir valiosa en la organización. Los buenos resultados se multiplicarán, habrá menos estrés en ti y dejarás un legado de enseñanzas para los que vienen detrás.

 

MDOH, Quirino A. García.

Coach, ejecutivo de Vida y Empresarial

Capacitador y expositor